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Los astronautas de Artemis II ya están a mitad de camino hacia la Luna

Al bordo de la nave, los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, además del canadiense Jeremy Hansen son los primeros seres humanos que se aventuran tan lejos en el espacio.

Esta imagen distribuida por la NASA y tomada por un miembro de la tripulación de Artemis II muestra a la especialista de misión Christina Koch observando la Tierra a través de la ventana de la nave espacial Orion el 2 de abril de 2026.

Los cuatro astronautas de la misión Artemis II, se encuentran a mitad de camino hacia la Luna y siguen acercándose al satélite natural de la Tierra, al que orbitarán a comienzos de la próxima semana en una hazaña inédita desde 1972.

«Estamos a mitad de camino», escribió el viernes en la noche en redes sociales la NASA, cuyas mediciones de seguimiento de la nave Orión la situaban a más de 219.000 km.

A bordo de la nave, los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, además del canadiense Jeremy Hansen, son los primeros seres humanos que se aventuran tan lejos en el espacio desde el fin del programa Apolo, hace más de medio siglo.

La odisea espacial es retransmitida en directo por la NASA e inmortalizada por los astronautas, que se llevaron consigo celulares y cámaras fotográficas.

Sus primeras imágenes de la Tierra fueron publicadas el viernes por la agencia espacial estadounidense.

«Una vista impresionante»

Luego de un exitoso despegue desde Florida el miércoles, la tripulación encendió el jueves los motores para obtener el impulso necesario y salir de la órbita terrestre, para luego tomar rumbo hacia la Luna.

Hansen describió «una vista impresionante» desde sus ventanas en la nave que los transporta.

«Nada te prepara para la emoción que te invade» en ese momento, confesó por su parte Koch.

Artemis II se convierte en la primera misión tripulada al satélite natural desde el fin del programa Apolo en 1972.

La presencia humana en el espacio se había limitado, hasta entonces, a las inmediaciones de la Tierra, principalmente a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Situada a más de 384.000 kilómetros de distancia, la Luna está aproximadamente 1.000 veces más lejos que la EEI.

La trayectoria del viaje está diseñada para que la nave sea atraída por la gravedad de la Luna y después regrese de forma natural hacia el planeta.

Es un cálculo ingenioso pero restrictivo, ya que hace imposible cualquier marcha atrás: Orión debe llegar hasta la Luna antes de poder volver.

En caso de un problema grave, los astronautas tendrían que volver a ponerse los trajes espaciales, diseñados para garantizar su supervivencia durante seis días.

«Hazaña hercúlea»

La misión de Artemis II tiene como objetivo verificar que todo esté en orden, para permitir el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, y preparar futuras misiones a Marte.

La NASA aspira a un alunizaje en 2028, antes de que finalice el segundo mandato de Donald Trump.

Los expertos prevén nuevos retrasos, ya que los módulos de alunizaje siguen en desarrollo por parte de las empresas SpaceX y Blue Origin.

Y un proyecto de este tipo es extremadamente complejo, recordó desde el espacio el comandante Reid Wiseman.

«Enviar a cuatro personas a 400.000 kilómetros de distancia es una hazaña hercúlea, y apenas empezamos a darnos cuenta de ello», dijo.

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